Shiva, el danzarín

Shiva, el danzarín

Shiva Nataraja, el Señor de la danza, consolida en una sola imagen muchos significados de la tradición hindú. Es tal vez el más rico y elegante símbolo del hinduismo.

Shiva es el danzarín cósmico. Nataraja representa lo divino, porque en la danza, el ser creado es inseparable de su creador. De manera similar, el universo y el alma no pueden ser separados de Dios.

Shiva Nataraja, el Señor de la Danza, aparece suspendido en perfecto equilibrio. Él danza la creación cósmica dentro de un círculo de fuego, que representa la conciencia.

La danza de Shiva es el movimiento de la creación, la preservación y la disolución; es el impulso sin fin de Dios que tiene lugar dentro de cada uno de nosotros y dentro de cada átomo del universo en vibración. Todos estamos danzando con Shiva en este momento y Él con nosotros.

También simboliza la quietud y el movimiento. La quietud habla de la paz y el equilibrio en el interior de todo, en el centro. El movimiento intenso representado por su cabello ondeado en todas las direcciones, muestra la furia y el vigor que llenan el universo. El baile y el danzarín son uno solo.

Es Shiva mismo quien crea, trasciende y concluye al tiempo. Shiva Nataraja danza dentro del estado de trascendencia sin tiempo y es su sonrisa la que indica una trascendencia imperturbable. En medio de su danza agitada, su expresión es serena y calma, en perfecta estabilidad como el inmóvil agente del movimiento.

Es profesora de Yoga y Meditación del Centro La Rueda.

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